El pulque: Una bebida sin falsas posturas

Originario de la Ciudad de México, el artista urbano Ricardo Venscer lleva poco más de un año viviendo en Mérida. Entre semana está dedicándose a pintar muros y los fines vende pulque en La Casa de Todos, un lugar emblemático de la cultura meridana. Precisamente es el organizador de un novedoso festival dedicado a esta bebida.

Platiqué con él en el asilo de ancianos de Santiago, donde se encuentra uno de los murales más recientes que ha realizado y para el cual contó con la colaboración de varios amigos:

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De carrera soy mercadólogo y publicista, y tengo una maestría en Administración. Estudié un poco de diseño gráfico de manera muy superficial. En realidad mi relación con pintar sobre los muros viene de la ilegalidad. A mis trece o catorce años empecé a agarrar el aerosol y a ver amigos más grandes que pintaban ilegal. Era todo clandestino: pintar y correr.

Esa fue mi formación y así estuve por muchos años. Obviamente con el paso del tiempo vas puliendo técnica. Si primero usabas un color, luego usas tres, haces cosas más grandes. Así vas formando tu estilo.

¿Hay alguna diferencia entre pintar en la Ciudad de México y hacerlo en Yucatán?

Este es un lugar donde se pinta mucho de manera legal. Bardas con permiso. Aquí me topé con otro tipo de gente, otra manera de pintar. Más tranquila, más calmada. Porque tienes todo el día para trabajar, el tiempo que sea necesario. Puedes darte el lujo de tardarte lo que quieras, algo a lo que yo no estaba acostumbrado.

¿Tienes idea de cuántos muros has intervenido?

Híjole, no. Podría darte un número de lo que llevo en Yucatán. Entre pequeñas colaboraciones y muros ya más grandes y bien hechos, deben ser unos veinte o veinticinco.

¿En qué otros lugares has pintado?

El Estado de México y en Tlaxcala, donde tengo unas pintas underground, en lugares abandonados.

¿Hay alguna pieza que recuerdes particularmente?

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Hay muchas que recuerdo por lo divertidas que fueron o por lo arriesgadas. Este mural que hicimos en el asilo, por ejemplo, es muy especial para mí por varias razones: porque tiene personas reales, que viven aquí, porque participaron veinte amigos artistas, o más, algunos de ellos incluso no esperaba que llegaran, como el maestro Víctor Argáez, y aparte por las anécdotas que me contaban los abuelitos. Hay algunos que fueron abandonados por su familia, hay otros a quienes les iba muy bien en la vida pero con el huracán que hubo, creo que Isidoro, perdieron todo y terminaron acá. Hay un sinfín de historias realmente.

El mural mide unos 49 metros cuadrados, más o menos, y nos llevó unos ocho meses concluirlo.

¿Cómo  se te ocurrió armar un festival del pulque, en esta zona del país? En dónde es un producto prácticamente desconocido

Mi familia es de Tlaxcala, uno de los estados, junto con Hidalgo, donde más se produce. Para mí siempre fue algo muy cercano, desde chico. Más tarde, cuando lo probé y empecé a investigar acerca de su historia y su elaboración, me enamoré  de esta bebida, que más  que una bebida es todo un ritual.

Tienen que pasar mínimo siete años para que la planta, el maguey, pueda soltar el aguamiel. El pulque es aguamiel fermentada. Entonces resulta que lo que tomas ha estado esperado todos esos años para llegar a estar listo. Es decir, no es algo que puedas comprar en el Oxxo a cualquier hora. He platicado con productores de pulque y hablan del maguey como si fuera un niño, porque lo han visto crecer, lo han cuidado de las plagas, de la lluvia, de los animales.

Lo del festival se  me ocurrió por eso, porque aquí nadie lo conoce. Al principio traje sólo unos litros para la banda, pero luego tuve muchos conocidos de bares y cantinas y platiqué con ellos para ver si entre todos podíamos traer más y venderlo en un día especial , como algo curioso. No me esperé que fuera a crecer tanto.

Los dueños de los negocios me dijeron que le entraban y cuando hice cuentas estábamos pidiendo unos trescientos cincuenta litros. En algún momento tuvimos miedo de que se nos quedara, de que nadie lo fuera a comprar, pero resultó un éxito. Habíamos programado ofrecer  los 350 litros durante dos días, en cinco sedes, y se acabó en seis horas el primer día. Esto fue el cinco y seis de diciembre del año pasado.

 De ahí lo hemos repetido un par de veces, la tercera edición fue hace poco más de un mes, e igualmente tuvo buena respuesta.

Podría decirse que es el intento más formal y sistematizado de traer el pulque a estas tierras, ¿no?

Y el más  sincero también, porque tampoco le sacamos mucho. Nos llevamos unas chingas, yendo al mercado, cargando la fruta. Los jarritos de barro no los encontramos aquí, los tuvimos que traer desde México. Es mucho trabajo físico  y mental, y no nos estamos hinchando de dinero porque nunca fue nuestra finalidad. Lo hacemos más por amor que por afán de lucro.

¿Es cierto que el pulque está en peligro de extinción?

Mira, el pulque es la bebida nacional por excelencia. Desde los tiempos prehispánicos ya la conocíamos. Cuando llegan las cerveceras empiezan a hacer una mala publicidad en contra de ella, empiezan a desplazarla y a crear mitos. Que se fermenta con estiércol, que no hay higiene. Y la gente lo creyó.

Aparte de eso, la cebada y todas estas plantas que sirven para producir la cerveza, crecen más rápido y prácticamente en meses ya tienes una cosecha. Entonces mucha gente prefiere tener plantíos de cebada que de maguey.  Estos factores son los que podrían causar su extinción.

La cerveza se volvió la reina de las bebidas y el pulque quedó reservado para los sectores bajos, como para albañiles, para los obreros, pero creo que ahí está su orgullo, porque la mayoría de las personas somos asalariados. El pulque es una bebida sin falsas posturas. No es pretenciosa, no tiene publicidad con chicas en bikini ni nada de eso. Creo que ni siquiera existe un comercial en la tele sobre el pulque.

¿Cuándo será la próxima edición del festival?

Hasta diciembre, que baje un poco el calor. La idea es continuar vendiendo, más en forma y con mayor frecuencia. Con más sedes, muestras de grabado, concursos de rayuela… Se trata de rescatar no sólo el pulque sino todo la cultura que hay alrededor de él.

Próximamente, además, re inauguraremos la primera pulquería tradicional en Mérida. Es algo que ya empezamos y no vamos a pararle.

Para terminar, ¿qué música te gusta?

Siempre voy por etapas:

  • En la prepa escuchaba rap.
  • En la universidad me fui más por el rock.
  • Después me puse a viajar y, por ejemplo, si estaba en Veracruz escuchaba son jarocho; en Monterrey, una polka.
  • Ahora que estuve pintando en el asilo escuchaba música regional yucateca. Muchas canciones bien bonitas, flor de Azahar, por ejemplo.

Me volví fan de la música mexicana. Si me pones frente a un viejito puedo hablar con él durante horas de música tradicional.

Para saber más, consulta en Facebook: ‘Que Bonito Bailas’ y ‘Pulque Chéen Kuxtal Mérida’.

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